tratamientos intervencionistas del dolor, clínica del dolor Bilbao

Alivio del dolor crónico: ¿Son los tratamientos intervencionistas del dolor la solución que buscas?

Hablamos de las técnicas y tratamientos intervencionistas del dolor, una especialidad en auge que, en los últimos años, ha transformado la forma en que abordamos el sufrimiento persistente.

¿Qué son exactamente los tratamientos intervencionistas del dolor y por qué están ganando terreno?

Imagina por un momento que tu dolor es un grifo goteando incesantemente. Los tratamientos intervencionistas del dolor, en esencia, son como ir a cerrar ese grifo directamente. Se trata de una subespecialidad médica dedicada a tratar el dolor de forma mínimamente invasiva. Su crecimiento exponencial no es casualidad; responde a varios factores clave:

  • Mayor conocimiento del dolor: Hoy entendemos mejor cómo funciona el dolor, permitiéndonos ser más precisos en su tratamiento.
  • Avance tecnológico: La mejora en las técnicas de imagen (ecografía, fluoroscopia) nos permite ser mucho más exactos al abordar la zona afectada.
  • Limitaciones de los fármacos: Muchos medicamentos sistémicos, aunque útiles, tienen una eficacia limitada a largo plazo.

Estas técnicas son una potente herramienta que puede aliviar el dolor durante periodos prolongados, reduciendo la dependencia de analgésicos y, lo más importante, mejorando significativamente la calidad de vida. Deben verse como una pieza fundamental en el complejo puzle del manejo multidisciplinar del dolor crónico. Además, resultan cruciales en casos de diagnóstico complicado o para planificar con mayor precisión una intervención quirúrgica.

¿Son seguros estos tratamientos intervencionistas del dolor? ¿Quién debe realizarlos?

Como en cualquier procedimiento médico, la seguridad es primordial. Si bien las técnicas intervencionistas son muy seguras en manos expertas, es fundamental recalcar que, en personal poco entrenado, pueden presentar complicaciones graves. Por ello, en la Clínica del Dolor Bilbao ICID insistimos: es absolutamente esencial que sean realizadas por profesionales con la formación y experiencia adecuadas, y siempre bajo las condiciones óptimas para garantizar tu seguridad y el éxito del procedimiento.

Recordemos siempre que el tratamiento del dolor crónico es un viaje, a menudo multimodal y multidisciplinar. Estos tratamientos intervencionistas del dolor son un eslabón vital en un enfoque que, idealmente, debería incluir también fisioterapia, rehabilitación e incluso soporte psicoterapéutico.

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Las técnicas intervencionistas más comunes:

En la práctica diaria de la Clínica del Dolor Bilbao ICID, utilizamos diversas técnicas, cada una con su indicación específica, diseñadas para abordar tu dolor de la manera más efectiva posible.

Bloqueos nerviosos: Apagando la señal del dolor

Imagina un interruptor. Los bloqueos nerviosos consisten en «apagar» ese interruptor temporalmente. Administramos anestésicos y otras sustancias cerca de los nervios implicados en el dolor para bloquear la transmisión de la señal. Son útiles tanto para diagnosticar (ayudándonos a encontrar el origen exacto del dolor cuando las pruebas habituales no son concluyentes) como para tratar el dolor.

Infiltración epidural: Un respiro para tu columna

Si sufres dolor cervical, dorsal o lumbar que se irradia a las extremidades (lo que conocemos como dolor radicular o radiculalgia), las infiltraciones epidurales pueden ser tu aliado. Son muy eficaces para calmar la irritación o inflamación de una raíz nerviosa. Pero no solo eso; también las utilizamos con éxito en otros síndromes como el dolor discogénico (causado por el disco intervertebral), el dolor persistente tras cirugía lumbar o la estenosis de canal.

Infiltración de puntos gatillo (Puntos trigger): Relajando tus músculos

¿Sufres de contracturas musculares persistentes que no ceden? Los puntos gatillo son esas zonas en el músculo que, al tocarlas, reproducen tu dolor. Mediante una infiltración de anestésico local directamente en estos puntos, conseguimos bloquear el estímulo doloroso y relajar la musculatura. En casos más resistentes, incluso podemos recurrir a los neuromoduladores.

Infiltraciones intraarticulares: Nutriendo tus articulaciones

Cuando el dolor reside en tus articulaciones, las infiltraciones intraarticulares permiten administrar directamente en el espacio articular sustancias como corticoides (para desinflamar), ácido hialurónico (para lubricar y amortiguar), plasma rico en plaquetas o incluso células madre. El objetivo es reducir la inflamación, aliviar el dolor, facilitar la fisioterapia y mejorar tu movilidad. Es crucial realizarlas bajo visión directa (ecografía, fluoroscopia) para asegurar la máxima precisión. Hombro, cadera, rodilla y la articulación sacroilíaca son algunas de las más beneficiadas.

Tratamiento del dolor facetario: Un problema de espalda frecuente

Las articulaciones facetarias son pequeñas uniones en la parte posterior de tu columna vertebral, responsables de muchos de los movimientos de tu espalda. A menudo, son el origen de dolor lumbar o cervical. A través de la infiltración, buscamos diagnosticar y/o aliviar este tipo de dolor cuando otros tratamientos no han funcionado. Se puede infiltrar directamente la articulación o el nervio que le da sensibilidad. Esta última técnica, el bloqueo del ramo medial, se usa mucho como prueba diagnóstica antes de procedimientos más duraderos como la radiofrecuencia.

Bloqueos del sistema nervioso simpático: Cuando el dolor se complica

El sistema nervioso simpático, una parte de nuestro sistema nervioso autónomo, regula funciones involuntarias del cuerpo y, curiosamente, puede jugar un papel crucial en el origen y mantenimiento de ciertos dolores crónicos, como el visceral o el neuropático. Los bloqueos selectivos del sistema nervioso simpático son una opción para manejar este tipo de dolor, siempre realizados con la ayuda de radiología o ecografía. Casos como el síndrome regional complejo, el dolor de miembro fantasma o la neuralgia postherpética pueden beneficiarse, e incluso en enfermedades con disminución del flujo sanguíneo o dolor oncológico intratable.

Neuroablación o neurolisis: Desconectando el dolor de raíz

Cuando el dolor es persistente y no responde a otras terapias, la neuroablación o neurolisis busca interrumpir de forma más prolongada o permanente la transmisión del dolor, lesionando las estructuras nerviosas responsables. Esto se puede lograr con calor (radiofrecuencia), frío (crioablación) o sustancias químicas. Antes de estos procedimientos, siempre realizamos un bloqueo diagnóstico para prever su efectividad.

  • Radiofrecuencia Térmica o Convencional: Consiste en lesionar con calor las pequeñas terminaciones nerviosas que transmiten el dolor. Es muy utilizada para el dolor facetario vertebral (cervical, dorsal o lumbar), la neuralgia del trigémino o el dolor sacroilíaco.
    • Radiofrecuencia Bipolar: Aumenta el tamaño de la lesión al usar dos agujas.
    • Radiofrecuencia Enfriada: Permite una lesión aún mayor de los tejidos gracias a un sistema de enfriamiento en la punta de la aguja.

Neuromodulación: reiniciando el sistema nervioso

La neuromodulación es fascinante. Consiste en utilizar dispositivos que emiten estímulos eléctricos o químicos para modificar de forma reversible la actividad de las neuronas y, así, tratar el dolor. Técnicas como la estimulación medular, la estimulación de nervios periféricos o la administración de fármacos neuroaxiales son ejemplos de cómo «reiniciamos» el sistema para que funcione mejor y alivie el dolor.


En la Clínica del Dolor Bilbao ICID, nuestro compromiso es ofrecerte las soluciones más avanzadas y personalizadas para que recuperes tu vida sin dolor. Si estas técnicas resuenan contigo, te animamos a que nos contactes para estudiar tu caso y ver si los tratamientos intervencionistas son el camino que te devolverá la tranquilidad.