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Disco intervertebral dañado: ¿Cómo reparamos el dolor de espalda sin cirugía abierta?

El dolor de espalda se ha convertido en una «epidemia» de nuestro tiempo, muy concretamente, el que se origina en el disco intervertebral. Ese amortiguador natural que tenemos entre las vértebras, con el paso de los años o por un sobreesfuerzo, puede degenerar o lesionarse, convirtiéndose en el epicentro de un sufrimiento persistente.

Cuando el disco está dañado, hablamos de dolor discogénico o, si presiona un nervio, de dolor radicular (la temida ciática). En la Clínica del Dolor ICID, vemos estos casos a diario, y la buena noticia es que, gracias a la tecnología, no siempre necesitamos recurrir a la cirugía abierta. Te explicamos cómo las Técnicas Intradiscales nos permiten ir directamente al corazón del problema de manera mínimamente invasiva.

¿Qué son exactamente las técnicas intradiscales para el dolor de espalda?

El término es sencillo: Intradiscal significa «dentro del disco». Estas técnicas son procedimientos de mínima invasión que se realizan accediendo al interior del disco intervertebral dañado para aplicar sustancias terapéuticas o realizar procedimientos que reviertan la causa del dolor.

Se trata de intervenciones muy precisas que han revolucionado el tratamiento del dolor de columna, ofreciendo una alternativa muy efectiva a la cirugía tradicional en muchos casos.

¿Para qué patologías están indicadas?

El tratamiento intradiscal se centra en dos grandes focos de dolor de espalda:

  1. Dolor Discogénico: Es el dolor que se origina en el propio disco intervertebral, generalmente debido a su degeneración o a pequeñas fisuras internas. Este dolor suele ser sordo, profundo y empeora al estar sentado o al realizar movimientos de torsión.
  2. Dolor Radicular (Ciática): Se produce cuando el disco (por una hernia o protrusión) presiona o irrita una raíz nerviosa que se irradia a la pierna (ciática) o al brazo. Las técnicas intradiscales buscan reducir el volumen del disco o desinflamar la zona para liberar el nervio.

Procedimiento: ¿Cómo se realiza la intervención?

La precisión es fundamental. Antes de cualquier procedimiento, en ICID realizamos un diagnóstico exhaustivo. La visita médica, la exploración física y la evaluación de pruebas de imagen (Resonancia Magnética, TAC) nos permiten confirmar que el disco es, efectivamente, la fuente de tu dolor.

Una vez confirmado el diagnóstico, la intervención se lleva a cabo de la siguiente manera:

  1. Mínima invasión y sedación: Estos procedimientos se realizan con anestesia local y, en la mayoría de los casos, con un ligero grado de sedación para garantizar tu confort. No requieren hospitalización, lo que significa que puedes volver a casa el mismo día.
  2. Guía por imagen: Utilizamos fluoroscopia (rayos X en tiempo real) o ecografía para guiar una aguja fina con precisión milimétrica hasta el interior del disco dañado.
  3. Aplicación del tratamiento: Dependiendo de la patología específica (dolor discogénico o radicular), se aplica el tratamiento. Esto puede incluir:
    • Administración de sustancias: Inyección de terapias regenerativas o antiinflamatorias directamente en el núcleo del disco.
    • Procedimientos para reducir volumen: Técnicas para disminuir ligeramente el tamaño del disco, aliviando la presión sobre el nervio (útil para hernias).

¿Duele?

Gracias a la anestesia local y la sedación, el procedimiento en sí no es doloroso. Puedes notar una leve presión o molestia durante la punción, pero la intervención es cómoda y rápida.

Es normal sentir una leve molestia en la zona de punción durante los primeros días.

¿Cuánto dura el alivio?

La duración del alivio es variable, pero en muchos casos proporciona una mejora sustancial y duradera.

¿Se puede repetir el tratamiento?

La necesidad de repetición dependerá de la evolución de tu patología discal y de los resultados obtenidos, lo cual evaluaremos en los controles posteriores.

En la Clínica del Dolor ICID, la visión es siempre multidisciplinar. Estos procedimientos intervencionistas son un gran paso, pero siempre deben ir acompañados de una buena rehabilitación funcional y ejercicio terapéutico para asegurar la estabilidad de la columna y evitar que el problema reaparezca.

Si el dolor discogénico o la ciática te han quitado la paz, recuerda que la medicina intervencionista ofrece soluciones precisas y seguras. En ICID estamos aquí para estudiar tu caso y ayudarte a recuperar tu vida sin dolor.