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Dolor al hacer deporte: La delgada línea entre el esfuerzo y la lesión (y cómo dejar de sufrirlo)

Te pones las zapatillas, sales con toda la motivación del mundo y, al llegar al kilómetro dos, ahí está. El temido pinchazo en la rodilla. O ese latigazo en la zona lumbar al intentar levantar peso.

Si estás leyendo esto, seguramente lleves semanas (o meses) lidiando con el dolor al hacer deporte. Y con motivo del Día Mundial de la Actividad Física, tenemos que hablar muy en serio. Porque hay un mito peligroso que debemos desmentir: el famoso “No pain, no gain” (sin dolor no hay ganancia).

Como medicos expetos en dolor, debemos advertirte que aguantar un dolor al hacer deporte no te hace mejor deportista; te acerca peligrosamente al quirófano o a tener que dejar tu pasión para siempre. Si quieres seguir sumando kilómetros, levantando peso o dándole a la raqueta, vamos a entender qué te está pasando y cómo arreglarlo.

¿Se recomienda hacer deporte con dolor?

Buscas en Google «deporte y dolor» y encuentras de todo. Unos te dicen que reposes absoluto y otros que sigas entrenando por encima del dolor. ¿Quién tiene razón? Depende del tipo de dolor.

Aquí va la regla de oro:

  1. El dolor «bueno» (Agujetas o fatiga muscular): Es esa molestia sorda, generalizada, que aparece al día siguiente de un esfuerzo nuevo o intenso. Este dolor al hacer deporte es parte del proceso de adaptación de tu cuerpo. Con este, sí puedes y debes seguir moviéndote de forma suave.
  2. El dolor «malo» (Aviso de posible lesión): Es un dolor agudo, un pinchazo, un quemazón o una molestia articular muy localizada (en la rodilla, el hombro, la cadera o las cervicales). Aparece de repente o empeora drásticamente al hacer un movimiento específico. Con este dolor, NO se hace deporte. Tu cuerpo te está mandando un aviso.

Deporte y dolor crónico: Cuando la pastilla ya no hace efecto

El deportista suele ser un paciente muy particular. Cuando hay un dolor de rodilla por artrosis temprana, un dolor de hombro por tendinopatía o un dolor lumbar derivado de una hernia discal, la primera reacción es tomarse un antiinflamatorio, ponerse calor local y seguir.

Pero, ¿qué pasa cuando ese dolor te roba independencia? ¿Qué pasa cuando ya tomas demasiadas pastillas y tu estómago dice «basta»? Aquí es donde entramos nosotros. La Unidad del Dolor no es el último recurso cuando ya no puedes más y estás postrado en una silla. En la clínica del dolor ICID, tratamos a diario a deportistas jóvenes y veteranos que no quieren dejar de entrenar y necesitan opciones sin medicación sistémica.

Qué hacemos en clinica del dolor ICID cuando el reposo no es una opción

Nuestro objetivo es devolverte a tu actividad con seguridad. Para ello, usamos técnicas intervencionistas directas en el foco del dolor al hacer deporte.

  • Infiltraciones ecoguiadas: Usamos anestésicos locales y corticoides para apagar la inflamación aguda de la articulación al instante. Cortamos el ciclo de dolor de raíz.
  • Plasma Rico en Plaquetas (PRP) y Ácido Hialurónico: ¿Tienes artrosis de rodilla o cadera y quieres seguir activo? Infiltramos ácido hialurónico para «engrasar» la articulación y PRP (extraído de tu propia sangre) para regenerar los tejidos y tendones dañados. Es «chapa y pintura» a nivel celular.
  • Radiofrecuencia (Rizolisis): Si un nervio en tus lumbares o cervicales está atrapado y mandando señales de dolor constantes mientras haces deporte, usamos radiofrecuencia para modular ese nervio. Apagamos el interruptor del dolor sin afectar a tu movilidad.
  • Tratamiento combinado: Lo combinamos con tratamiento físico, estiramientos y ejercicios de readaptación progresiva para que la musculatura proteja la articulación tratada.

Estas son algunas de las preguntas comunes que nos encontramos a diario en consulta:

1. ¿Si me duele la rodilla por artrosis debo dejar de hacer deporte?

Absolutamente no. De hecho, el sedentarismo empeora la artrosis porque la musculatura que sujeta la rodilla se atrofia. Lo que debes hacer es cambiar el impacto (correr) por deportes de menor impacto (bici, natación, fuerza adaptada) y, sobre todo, tratar la articulación con infiltraciones intrarticulares (como el ácido hialurónico) para que el movimiento no sea una tortura.

2. ¿Cuánto tiempo debo esperar para volver a entrenar tras una infiltración?

Depende de la técnica. Tras una inyección epidural o de corticoides, solemos recomendar un reposo relativo de 48-72 horas para que el fármaco actúe. Si aplicamos PRP, las pautas de readaptación son específicas y guiadas. Tu médico te dará la hoja de ruta exacta.

3. ¿La Unidad del Dolor es solo para gente muy mayor?

¡Para nada! En la clínica vemos desde el veinteañero con una hernia discal por crossfit, hasta el corredor de 45 años con dolor crónico en el tendón de Aquiles, pasando por pacientes mayores con artrosis severa. El dolor no pide el DNI.

En el Día Mundial de la Actividad Física: Elige moverte sin sufrir

Deportista, si el dolor al hacer deporte te frena, pide cita en ICID (tu Unidad del Dolor en Bizkaia y Álava).

clinicaicid.com Bilbao: 944 93 99 00 Vitoria: 945 25 20 77