Dolor de hombro

Dolor de hombro: ¿cuándo deja de ser una simple lesión?

Empieza como una pequeña molestia. Te duele al coger una bolsa, al levantar el brazo o después de hacer deporte. Piensas que en unos días desaparecerá… pero pasan las semanas y el dolor de hombro sigue ahí.

En ICID, con clínicas del dolor en Bilbao y Vitoria, vemos esta situación todos los días. Muchos pacientes llegan pensando que solo tienen una sobrecarga cuando, en realidad, detrás puede haber una lesión que necesita tratamiento.

El dolor de hombro es una de las causas más frecuentes de consulta por problemas musculoesqueléticos. Se estima que hasta 1 de cada 3 personas lo padecerá en algún momento de su vida, especialmente a partir de los 40 años o en personas que realizan trabajos repetitivos o practican determinados deportes.

La buena noticia es que un diagnóstico a tiempo puede evitar que el dolor se vuelva crónico y ayudarte a recuperar tu calidad de vida.

¿Por qué el dolor de hombro es tan frecuente?

El hombro es una de las articulaciones más complejas del cuerpo.

Está formado por 5 articulaciones, además de músculos, tendones, ligamentos y cápsulas que trabajan de forma coordinada para permitirnos mover el brazo en prácticamente cualquier dirección.

Precisamente esa gran movilidad hace que también sea una de las zonas que más se lesionan.

Además, utilizamos el hombro para casi todo:

  • Levantar peso.
  • Conducir.
  • Trabajar delante del ordenador.
  • Practicar deporte.
  • Vestirnos.
  • Dormir sobre un lado.

Por eso, cuando aparece un dolor de hombro, la limitación afecta rápidamente a nuestro día a día.

5 señales de que deberías consultar con un especialista

No todos los dolores de hombro son motivo de preocupación, pero hay determinadas señales que indican que la molestia puede deberse a una lesión que requiere una valoración médica. Si te identificas con alguna de las siguientes situaciones, es recomendable consultar con un especialista para identificar el origen del problema e iniciar el tratamiento más adecuado cuanto antes.

1. El dolor dura más de dos semanas.
Una sobrecarga suele mejorar con reposo y medidas conservadoras. Si el dolor persiste o empeora, es importante buscar la causa.

2. Te cuesta levantar el brazo.
Acciones tan cotidianas como peinarte, vestirte o coger un objeto de un armario pueden resultar difíciles cuando existe una lesión en el hombro.

3. El dolor aparece por la noche.
Si las molestias te despiertan o no encuentras una postura cómoda para dormir, no lo normalices. El dolor nocturno es frecuente en determinadas patologías del hombro.

4. Has perdido fuerza.
La dificultad para levantar peso o realizar movimientos habituales puede indicar que alguna estructura del hombro está lesionada.

5. El hombro cada vez se mueve menos.
La rigidez o la pérdida progresiva de movilidad son signos que no conviene ignorar y que deben ser evaluados por un especialista.

Dolor de hombro

¿Qué puede estar causando el dolor de hombro?

No todos los dolores tienen el mismo origen. Las causas más frecuentes son:

  • Tendinitis.
  • Rotura del manguito rotador.
  • Bursitis.
  • Tendinitis calcificante.
  • Capsulitis adhesiva (hombro congelado).
  • Artrosis de hombro.

Por eso, antes de tratar el dolor, hay que saber qué lo está provocando.

El diagnóstico es el primer tratamiento

En ICID no tratamos únicamente el síntoma. Buscamos el origen del dolor de hombro.

Para ello realizamos:

  • Exploración clínica.
  • Ecografía musculoesquelética.
  • Radiografía cuando es necesaria.
  • Resonancia magnética en los casos indicados.

Gracias a nuestra tecnología de ultrasonografía conseguimos un diagnóstico preciso para ofrecer el tratamiento más adecuado a cada paciente.

¿Qué técnicas utilizamos para el tratamiento del dolor de hombro?

No existe un único tratamiento válido para todos los pacientes. Antes de decidir cómo abordar un dolor de hombro, lo más importante es identificar qué está provocando la lesión.

En ICID diseñamos un tratamiento personalizado en función del diagnóstico y de la evolución de cada paciente. Entre las técnicas que utilizamos con mayor frecuencia destacan:

1. Infiltraciones ecoguiadas

Las infiltraciones permiten administrar el tratamiento directamente sobre la zona afectada, aumentando su precisión y eficacia.

Según cada caso, podemos utilizar:

  • Corticoides y anestésicos locales, para reducir la inflamación y aliviar el dolor.
  • Ácido hialurónico, especialmente indicado en pacientes con artrosis de hombro.
  • Plasma Rico en Plaquetas (PRP), que favorece la regeneración de determinados tejidos y resulta especialmente útil en algunas lesiones tendinosas.

2. Radiofrecuencia

Cuando el dolor de hombro persiste durante meses, los nervios pueden mantenerse «activados» y seguir enviando señales dolorosas aunque la lesión inicial haya mejorado.

En estos casos, la radiofrecuencia, aplicada sobre determinados nervios responsables del dolor, es una técnica mínimamente invasiva que ayuda a disminuir la transmisión de las señales dolorosas.

Se realiza de forma ambulatoria, con anestesia local y sin necesidad de ingreso, permitiendo al paciente regresar a casa el mismo día. Su objetivo es aliviar el dolor, mejorar la movilidad y favorecer una recuperación más cómoda y duradera.

En ICID tratamos el origen del dolor, no solo los síntomas

Si el dolor de hombro limita tu trabajo, tu descanso o tu vida diaria, es el momento de dar el paso y averiguar qué lo está causando.

Esperar demasiado puede favorecer que el hombro pierda movilidad, que los músculos se debiliten o que el dolor se cronifique. Por eso, cuanto antes se identifique la causa, más opciones existen de resolver el problema con tratamientos menos invasivos.

En ICID, nuestro equipo médico especializado en medicina del dolor estudia cada caso de forma individual para ofrecer un diagnóstico preciso y el tratamiento más adecuado para cada paciente. Porque detrás de un buen resultado siempre hay una valoración experta y un abordaje personalizado.